Para millones de personas, el café es una parte esencial de la rutina diaria. Sin embargo, durante años ha existido el debate sobre si su consumo ayuda o perjudica al corazón. Ahora, una nueva declaración científica de la Asociación Estadounidense del Corazón (American Heart Association) ofrece una respuesta basada en la evidencia: tomar hasta cinco tazas de café americano al día puede ser seguro para la mayoría de los adultos sanos e, incluso, estar asociado con un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

El documento, publicado en la revista Circulation, señala que una ingesta de hasta 400 miligramos de cafeína al día se considera segura para la mayoría de las personas y podría contribuir a reducir el riesgo de padecer problemas como insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular (ictus) y algunas enfermedades del corazón.

Los investigadores aclaran que estas recomendaciones se basan en el tamaño habitual de las tazas en Estados Unidos, donde una porción equivale aproximadamente a 250 mililitros. En Europa y otros países donde el café suele prepararse más concentrado, como el espresso, la cantidad recomendada debe calcularse con base en el contenido total de cafeína, no en el número de tazas.

Uno de los aspectos más importantes del informe es que no todas las bebidas con cafeína producen los mismos efectos. Los especialistas explican que la cafeína presente de forma natural en el café no puede compararse con la de los refrescos o las bebidas energéticas, cuyos ingredientes adicionales pueden aumentar el riesgo de hipertensión arterial, alteraciones del ritmo cardíaco y otros problemas cardiovasculares.

Además de la cafeína, el café contiene diversos compuestos bioactivos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Estas sustancias podrían explicar por qué varios estudios han encontrado que consumir café con cafeína, siempre que no contenga grandes cantidades de azúcar, crema, nata o jarabes saborizados, se relaciona con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas, insuficiencia cardíaca y accidentes cerebrovasculares.

Los investigadores también revisaron ensayos clínicos aleatorizados, considerados uno de los métodos científicos más sólidos para evaluar la eficacia de una intervención. Estos estudios muestran que la cafeína del café podría disminuir el riesgo de fibrilación auricular, un trastorno frecuente del ritmo cardíaco. No obstante, también encontraron que puede aumentar la aparición de contracciones ventriculares prematuras, un tipo de latido irregular que en algunas personas requiere valoración médica.

La forma en que se prepara el café también influye en sus efectos sobre la salud. El informe advierte que el cafestol, una sustancia presente tanto en el café con cafeína como en el descafeinado, puede elevar los niveles de colesterol LDL, conocido popularmente como colesterol «malo».

Este compuesto se encuentra principalmente en el café sin filtrar, como el espresso, el preparado en prensa francesa, el café turco o el café hervido. En cambio, el café elaborado con filtros de papel y el café instantáneo contienen cantidades mucho menores de cafestol, ya que el filtro retiene buena parte de esta sustancia.

Otro aspecto que puede modificar los beneficios del café es lo que se añade a la taza. Los especialistas señalan que incorporar azúcar, crema, nata o siropes saborizados probablemente reduzca parte de sus efectos positivos sobre la salud cardiovascular, debido al aumento de calorías, grasas saturadas y azúcares añadidos.

El informe también explica cómo actúa la cafeína en el organismo. Después de consumirla, esta se metaboliza en el hígado y suele alcanzar su concentración máxima en aproximadamente una hora. Sin embargo, la velocidad con la que cada persona procesa la cafeína puede variar considerablemente dependiendo de factores como la genética, la edad, el metabolismo y el consumo habitual de esta sustancia.

Las personas que toman café todos los días pueden desarrollar cierta tolerancia y experimentar menos efectos estimulantes con el paso del tiempo. En cambio, quienes lo consumen ocasionalmente suelen ser más sensibles y pueden presentar palpitaciones, nerviosismo o dificultades para dormir incluso con cantidades moderadas.

Entre los efectos inmediatos de la cafeína se encuentran aumentos temporales de la presión arterial, la frecuencia cardíaca, los niveles de glucosa en sangre y el estado de alerta. Aunque estos cambios suelen ser transitorios en personas sanas, quienes padecen enfermedades cardiovasculares o son especialmente sensibles a la cafeína deben consultar con un profesional de la salud sobre la cantidad más adecuada para su caso.

Los autores del informe concluyen que todavía hacen falta más investigaciones para comprender mejor cómo influyen las distintas fuentes de cafeína en la salud del corazón y por qué sus efectos pueden variar de una persona a otra. Mientras tanto, la evidencia disponible respalda que un consumo moderado de café negro, preferentemente filtrado y sin grandes cantidades de azúcar o crema, puede formar parte de un estilo de vida saludable.

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