Los medicamentos utilizados para tratar la diabetes y la obesidad podrían tener un nuevo campo de aplicación: el tratamiento de las adicciones. Diversos estudios recientes sugieren que los fármacos conocidos como agonistas de la hormona GLP-1, ampliamente usados para bajar de peso, podrían ayudar a reducir el consumo de sustancias y prevenir trastornos asociados.
Entre los medicamentos más conocidos de esta familia se encuentran Ozempic, Wegovy, Mounjaro y Zepbound. Estos tratamientos imitan la acción de una hormona intestinal llamada GLP-1, que regula procesos como la digestión, la producción de insulina y el apetito, ayudando a disminuir los antojos y la sensación constante de hambre.
Sin embargo, investigadores han observado que sus efectos podrían ir más allá del control del peso. Al actuar también en el cerebro, estos fármacos influyen en los sistemas de recompensa asociados con la alimentación y el placer, los mismos circuitos que participan en la adicción a sustancias como el alcohol, la nicotina o los opioides.
Evidencia emergente en el estudio de las adicciones
Gran parte de la investigación inicial sobre los efectos de los GLP-1 en la adicción se ha realizado en animales, lo que ha permitido entender mejor cómo podrían reducir el deseo compulsivo de consumir sustancias. A esto se suman estudios en humanos que analizan datos médicos de pacientes que toman estos medicamentos por diabetes u obesidad.
Uno de los análisis más recientes, publicado en la revista científica The BMJ, examinó registros médicos de más de 600.000 personas con Diabetes tipo 2 tratadas con medicamentos GLP-1 u otros fármacos para el control de la glucosa.
Los resultados sugieren que quienes utilizaban medicamentos de la familia GLP-1 tenían menor probabilidad de desarrollar trastornos por consumo de sustancias o de experimentar complicaciones graves, como hospitalizaciones o sobredosis, en comparación con quienes recibían otro tipo de tratamientos.
Los investigadores analizaron problemas relacionados con el consumo de alcohol, cannabis, cocaína, nicotina y opioides. En promedio, encontraron que alrededor de siete personas menos por cada mil desarrollaban algún trastorno de consumo durante un periodo de seguimiento de tres años.
Posibles efectos en muertes por sobredosis
Uno de los hallazgos más llamativos fue la posible reducción del riesgo de muerte por drogas entre personas con trastornos por consumo de sustancias que utilizaban medicamentos GLP-1. El estudio observó una disminución cercana al 50 % en las muertes relacionadas con drogas dentro de ese grupo.
Este dato resulta relevante en un contexto en el que las sobredosis siguen siendo un problema importante de salud pública. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU., en 2024 murieron alrededor de 80.400 personas por sobredosis en Estados Unidos.
Aun así, algunos especialistas advierten que estos resultados deben interpretarse con cautela. Al tratarse de un estudio observacional, no es posible demostrar una relación causal directa. Es posible, por ejemplo, que las personas que inician tratamientos GLP-1 estén más comprometidas con su salud o reciban mayor seguimiento médico, factores que también podrían influir en los resultados.
Nuevos ensayos clínicos en marcha
Para confirmar el potencial terapéutico de estos medicamentos, científicos de distintas instituciones están desarrollando ensayos clínicos controlados. Estos estudios buscan evaluar si fármacos como la semaglutida —principio activo de Ozempic— pueden reducir el consumo de alcohol u otras sustancias.
Además, las farmacéuticas también han comenzado a explorar este campo. La empresa Novo Nordisk, fabricante de Ozempic, planea investigar los efectos de sus medicamentos en personas con enfermedad hepática asociada al consumo de alcohol. Por su parte, Eli Lilly está probando un compuesto experimental para tratar trastornos relacionados con alcohol, tabaco y opioides.
Preguntas aún sin resolver
Aunque los resultados iniciales son prometedores, los expertos coinciden en que aún existen muchas preguntas sobre el uso de estos medicamentos en el tratamiento de adicciones. Entre ellas destacan cuánto tiempo deberían utilizarse, qué ocurre si se suspenden repentinamente y si su acción sobre los circuitos de recompensa podría influir en otros aspectos del comportamiento humano.
Por ahora, los científicos insisten en que se necesita más evidencia antes de considerar estos fármacos como un tratamiento formal para las adicciones. Sin embargo, el creciente número de estudios sugiere que los GLP-1 podrían convertirse en una herramienta relevante en el futuro de la medicina para abordar trastornos relacionados con el consumo de sustancias.
